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Monumento a los héroes del crucero A.R.A. General Belgrano

El mural del Belgrano

En 1982, el hundimiento del crucero General Belgrano en la guerra de Malvinas conmovió a la Argentina. Cartasso respondió como sabía hacerlo: con una obra. Donó su trabajo para un monumento a las víctimas, una ley nacional —la 23.280— lo encomendó por unanimidad, y durante más de una década el artista peleó contra la burocracia para construirlo. Esta página reconstruye esa historia con los documentos del archivo familiar.

El hundimiento del Belgrano: mural apaisado en blanco y negro. Bajo una luna sobre el mar encrespado, una fila de rostros fragmentados emerge entre las olas; a la derecha, sobrevivientes y deudos: una figura que carga a un niño, otra enlutada y un hombre encorvado.
«El hundimiento del Belgrano», obra de Juan José Cartasso destinada al monumento — reproducción del archivo familiar

El hecho

2 de mayo de 1982

En plena guerra de Malvinas, el crucero A.R.A. General Belgrano fue torpedeado por un submarino británico fuera del área de exclusión marítima declarada por el propio Reino Unido. Murieron 323 tripulantes: la mayor pérdida de vidas de todo el conflicto. La noticia atravesó al país entero.

Dos años después, con la democracia recuperada, el diputado nacional Liborio Pupillo —vecino y caudillo de Mataderos— llevó al Congreso una propuesta nacida de un ofrecimiento concreto: un artista del barrio de una trayectoria enorme donaba su trabajo y todos los elementos necesarios para levantar un monumento a los caídos.

La actitud del señor Juan José Cartasso, artista plástico argentino de destacada trayectoria, ofreciendo la donación de su trabajo […] es desde todo punto de vista admirable, pues nos permitirá al mismo tiempo que repudiar dicho acto, rendir culto de respeto y recuerdo permanente a las víctimas inocentes de tan tremenda tragedia.

Diputado Liborio Pupillo — Cámara de Diputados de la Nación, 1984

La ley

Ley 23.280

El proyecto se convirtió en ley nacional: sancionado por Diputados el 8 de mayo de 1985 y por el Senado poco después —el dictamen de comisión lleva las firmas de Fernando de la Rúa, Eduardo Menem, Vicente Saadi y Deolindo Bittel, entre otros—, fue promulgado por el Poder Ejecutivo a fines de octubre de 1985. La ley disponía erigir el monumento «cuyo autor es el escultor Juan José Cartasso» frente al playón del anfiteatro Juan Bautista Alberdi, en Mataderos, con esta inscripción y la nómina completa de la tripulación muerta o desaparecida:

El pueblo argentino a los muertos y desaparecidos en el hundimiento del crucero A.R.A. «General Belgrano», atacado fuera del área de exclusión marítima por la flota agresora del imperio británico.

2 de mayo de 1982

Texto ordenado por la Ley 23.280, con la sigla A.R.A. y la fecha incorporadas en 1986 a sugerencia del Instituto Histórico de la Ciudad (expediente municipal 68.937/85).

El autor, por ley

El artículo 1º dispone la erección del monumento y nombra a su autor: el escultor Juan José Cartasso. Pocas obras públicas argentinas llevan el nombre de su artista escrito en una ley.

Obra donada

El artículo 3º establece que el gasto se cubriría con servicios profesionales prestados sin cargo y donaciones particulares: el monumento no le costaba nada al Estado.

Supervisión municipal

El artículo 2º encarga la supervisión de las obras a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires — el eslabón donde, durante años, todo se detuvo.

La espera

Cuarenta años de historia

  1. 1982

    El 2 de mayo se hunde el crucero A.R.A. General Belgrano. Mueren 323 tripulantes. Cartasso comienza a trabajar en una obra sobre la tragedia.

  2. 1984

    El diputado Liborio Pupillo presenta en el Congreso el proyecto: Cartasso dona su trabajo y los elementos para el monumento, a emplazarse en la plaza Juan Bautista Alberdi de Mataderos.

  3. 1985

    El Congreso sanciona la ley por unanimidad y el Ejecutivo la promulga como Ley 23.280. La Prensa, Clarín y La Razón lo anuncian el 6 de noviembre. El intendente Julio Saguier coloca la piedra fundamental — que con los años también desaparecería del lugar.

  4. 1986

    El expediente municipal queda en la Secretaría de Cultura. El Instituto Histórico de la Ciudad sugiere sumar la sigla «A.R.A.» y la fecha del episodio a la leyenda. Después, silencio administrativo.

  5. 1991–94

    La prensa reclama: «¿Quién frena homenaje a héroes del Belgrano?» (Crónica), «Postergan el emplazamiento de una escultura» (La Maga), «Ingratitudes de la burocracia» (La Capital). Muere Pupillo; los donantes de cemento y hierro se retiran; a Cartasso le piden «cambiar algunas cosas» de la obra y se niega.

  6. 1995

    A diez años de la ley, los vecinos constituyen la Comisión Pro-Monumento a los Héroes del Crucero A.R.A. General Belgrano, presidida por el propio Cartasso, con sede en el Museo Criollo de los Corrales. La Secretaría de Cultura porteña la avala por escrito.

  7. 1995–96

    Llegan las donaciones: Cerámica La Botega (Leónidas Lagunas, Haedo) cubre la totalidad de la reproducción cerámica del mural; se confirma el hormigón; el ceramista Nelson Berisso dona su mano de obra. En julio de 1996, con el cambio de autoridades, la comuna avisa que ya no proveerá el material faltante.

  8. 1996–98

    La comisión desarrolla el proyecto de arquitectura completo: pantalla curva de hormigón con el mural cerámico, mástil, llama votiva a gas y solado granítico con diseño de ondas, en Av. Directorio y Av. Lisandro de la Torre.

  9. 1998

    La Legislatura porteña retoma el tema: el diputado Roberto Arellano anuncia que el próximo paso será aprobar el mural de homenaje realizado por Cartasso y donado por empresas cerámicas, en el parque Juan Bautista Alberdi (Clarín, 13 de septiembre).

  10. Hoy

    El monumento nunca llegó a construirse. En Mataderos, el Centro Cultural A.R.A. General Belgrano mantiene viva la memoria con ceremonias cada 2 de mayo, y los vecinos siguen impulsando un homenaje en el espacio público. La ley 23.280 sigue esperando ser cumplida.

El proyecto

Cómo iba a ser

El proyecto definitivo, elaborado por la comisión en los años noventa, trasladaba al espacio público el lenguaje que Cartasso había inventado en el taller: el grabado llevado al muro. La obra original se reproduciría en placas de cerámica esmaltada sobre una pantalla curva de hormigón, de cara al parque.

  • Mural cerámicoPantalla curva de unos 12 metros de desarrollo; el boceto del tabique indica 10,85 × 2,79 m.
  • EstructuraHormigón armado a la vista: pilotines, viga de apoyo y pantalla de 15 cm — 20,47 m³ en total.
  • Llama votivaAlimentada a gas natural, sobre base de hormigón visto, junto al mástil.
  • SoladoBaldosones y piedra granítica de varios colores formando un diseño de ondas: el mar bajo los pies.
  • UbicaciónParque Juan Bautista Alberdi, Av. Directorio y Av. Lisandro de la Torre, frente al anfiteatro. Mataderos, Buenos Aires.
  • IluminaciónReflectores orientados hacia la pantalla con el motivo en cerámica.
Estudio en color del monumento: el mural en blanco y negro montado sobre un muro, con la inscripción legislada pintada sobre la base inclinada, en tonos azules y violetas.
Estudio en color del monumento con la inscripción de la ley, por Juan José Cartasso
Boceto aéreo en lápices de color del conjunto: la plaza con la fuente circular, el sendero y el mural curvo rodeado de mástiles con banderas y faroles.
Vista aérea del conjunto — boceto en lápices de color
Plano CAD de la planta de implantación del monumento en la esquina de Av. Directorio y Av. Lisandro de la Torre, con el mural curvo, el solado de ondas y la fuente.
Planta de implantación — proyecto de arquitectura
Boceto a mano del tabique mural con la leyenda Mural Cerámico y las medidas 10,85 por 2,79 metros.
Boceto del tabique: «Mural cerámico», 10,85 × 2,79 m
Dos fotografías color del playón del parque Juan Bautista Alberdi, vacío, con faroles y árboles: el sitio previsto para el monumento.
El sitio: playón del anfiteatro, Parque Alberdi

La obra

Leer el mural

La composición es una franja apaisada, pensada para el muro. A la izquierda, la luna alumbra un mar de olas talladas como cuchillas; entre ellas emerge una fila de rostros fragmentados —los náufragos— con la boca abierta, como una letanía. Un haz diagonal atraviesa la escena: la luz de un buque que se va a pique.

A la derecha están los que quedan: una figura que carga a un niño, otra enlutada e inclinada sobre un cuerpo, un caminante encorvado. El duelo, en tierra. Es el «sentido fragmentado de la realidad» que Cartasso había perseguido toda su vida con el neograbado, llevado acá a escala monumental y al servicio de la memoria colectiva.

A quienes objetaban la dureza de la obra —«muy fuerte», decían los que antes habían prometido materiales—, el artista les respondió negándose a cambiar una sola línea.

Me pidieron que cambie algunas cosas, pero es imposible: antes abandono el proyecto. Creo que estoy viviendo sólo para llevarlo a cabo, y no me voy a morir sin hacerlo.

Juan José Cartasso, 68 años — La Maga, 19 de agosto de 1992

Archivo

Los documentos

La familia conserva el expediente completo: diarios de sesiones, recortes de prensa, cartas oficiales, donaciones y los planos del proyecto. Una selección, para verlos de cerca:

Recortes de La Prensa, Clarín y La Razón del 6 de noviembre de 1985 anunciando la promulgación de la ley 23.280.
La promulgación en los diarios — 6 de noviembre de 1985
Página de Crónica de junio de 1991 con el título ¿Quién frena homenaje a héroes del Belgrano? y una fotografía del mural.
«¿Quién frena homenaje a héroes del 'Belgrano'?» — Crónica, 1991
Carta de la Municipalidad de Buenos Aires de diciembre de 1995, firmada por el Secretario de Cultura Eduardo García Caffi, avalando la comisión presidida por Cartasso.
El aval de la Secretaría de Cultura — diciembre de 1995
Carta de Cerámica La Botega de diciembre de 1995 donando la totalidad del costo de la reproducción cerámica del mural.
La donación de Cerámica La Botega — diciembre de 1995

Descargar el expediente completo (PDF, 35 MB)

Memoria

Una deuda abierta

Cuarenta años después de la ley, el playón del anfiteatro sigue vacío. Cartasso murió en 2017, en su barrio de Boedo, sin ver la obra construida. Este archivo existe para que la historia no se pierda: la de los 323 tripulantes del Belgrano, y la de un artista que ofreció su obra al país y dedicó sus últimos años a cumplir esa promesa.

Si tenés documentos, fotografías o recuerdos vinculados al proyecto del monumento —o querés retomar la iniciativa donde el barrio la dejó—, escribile a la familia.

Fuentes de esta página

Archivo familiar Cartasso: Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados (1984) y del Senado (1985); Ley 23.280 y expediente municipal 68.937/85; recortes de La Prensa, Clarín y La Razón (6-11-1985), Crónica (23-6-1991), La Maga (19-8-1992), La Capital (19-3-1994), La Vaca Aurora (11-1995), Semanario La Ciudad (16-12-1989) y Clarín (13-9-1998); cartas de la Secretaría de Cultura porteña (1995 y 1996) y de los donantes (1995–96); proyecto de arquitectura y presupuestos (1996–98). Estado actual: Cosas de Barrio, mayo de 2025. Sobre el artista y su muerte: Edgardo Lois, «Nací adentro de un tacho de pintura» (Desde Boedo N.º 78, 2008) y «Juan José Cartasso: un recuerdo» (Desde Boedo N.º 183, 2017).